La importancia de la colonoscopía y la prevención del cáncer colorrectal.
Anticiparse también es cuidarse. Los controles a tiempo y la información correcta pueden cambiar el rumbo de la salud y hacer una diferencia real cuando más importa.
¿Qué es el cáncer colorrectal?
El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer que se desarrolla en el colon, en el recto o en ambos. El cáncer de colon y el cáncer de recto comparten muchas características: en la mayoría de los casos comienzan como un crecimiento o pólipo en el revestimiento interno del colon o del recto, que con el tiempo puede transformarse en cáncer.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más diagnosticado en los Estados Unidos. Existen factores vinculados al estilo de vida que pueden aumentar el riesgo tanto en hombres como en mujeres, entre ellos:
Obesidad
Inactividad física
Dietas altas en carnes procesadas
Tabaquismo
Consumo elevado de alcohol
Además, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal puede ser mayor si se presenta alguna de las siguientes condiciones:
Tener más de 50 años
Antecedentes personales de pólipos adenomatosos (adenomas) o enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Antecedentes familiares de cáncer colorrectal
Presencia de un síndrome hereditario, como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar (PAF)
Conocer tu nivel de riesgo es clave para tomar decisiones informadas sobre tu salud y los controles necesarios.
La importancia de los estudios de detección
La colonoscopía es considerada el estudio de detección más completo para el cáncer colorrectal, ya que permite a los médicos identificar y eliminar pólipos precancerosos durante el mismo procedimiento.
La American Cancer Society recomienda que las personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal comiencen a realizarse estudios de detección regulares a partir de los 45 años.
Opciones de tratamiento
Si una persona es diagnosticada con cáncer colorrectal, el equipo médico evaluará cuáles son las opciones de tratamiento más adecuadas para cada caso. Entre los tratamientos más comunes se encuentran:
Cirugía
Quimioterapia
Radioterapia
Terapia biológica
Ante un diagnóstico, es importante conversar con los profesionales de la salud y realizar todas las consultas necesarias para comprender las alternativas disponibles.
Recursos y acompañamiento
Existen numerosas organizaciones dedicadas a acompañar a las personas con cáncer colorrectal y a sus familias. Estas organizaciones brindan información, apoyo a pacientes y familiares, asistencia financiera, líneas de ayuda y comunidades de pacientes.
Algunas de ellas son: Colorectal Cancer Alliance y Colon Cancer Coalition
La información, la prevención y los controles médicos a tiempo son herramientas fundamentales para cuidar la salud y actuar de manera temprana frente al cáncer colorrectal.
Marzo, mes de concientización sobre la trombosis venosa profunda (TVP).
Un tema del que vale la pena hablar. La trombosis venosa profunda: qué es, cuáles son sus riesgos y por qué la prevención es fundamental.
¿Qué es la trombosis venosa profunda?
La trombosis venosa profunda (TVP) es un coágulo de sangre que se forma en una vena profunda, generalmente en las piernas. Estos coágulos impiden que la sangre regrese correctamente al corazón y pueden ser peligrosos si una parte del coágulo se desprende y viaja a los pulmones, donde puede provocar una embolia pulmonar, una situación potencialmente mortal.
La TVP y la embolia pulmonar forman parte de lo que se conoce como tromboembolismo venoso (TEV). Se estima que aproximadamente 1 de cada 1.000 personas puede desarrollar TVP a lo largo de su vida. En Estados Unidos, una persona es diagnosticada con un coágulo de sangre cada minuto y, cada seis minutos, alguien muere a causa de uno.
¿Por qué se produce la TVP?
La TVP ocurre cuando algo impide que la sangre circule normalmente por las venas profundas, especialmente en las piernas y los tobillos. Existen tres factores principales que aumentan el riesgo de formación de coágulos, conocidos como la tríada de Virchow:
Estasis venosa: flujo sanguíneo lento o estancado
Hipercoagulabilidad: mayor tendencia de la sangre a coagular
Daño en la pared del vaso sanguíneo, como puede ocurrir tras una cirugía o un trauma
Algunas condiciones médicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar TVP, entre ellas cirugías recientes, embarazo, cáncer, traumatismos y trastornos de la coagulación. Casi el 60% de los coágulos venosos profundos ocurren durante o poco después de una internación hospitalaria, lo que los convierte en una de las principales causas de muertes hospitalarias evitables.
Signos y síntomas
Uno de los principales desafíos de la TVP es que muchas personas no presentan síntomas. De hecho, una proporción significativa de las embolias pulmonares ocurre sin señales previas.
Cuando hay síntomas, los más frecuentes incluyen:
Dolor en la pierna, especialmente en la pantorrilla, que puede sentirse como un tirón o calambre
Inflamación, generalmente en una sola pierna o brazo
Sensación de calor inusual en la zona afectada
Enrojecimiento o cambio de color en la piel
Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental consultar de inmediato con un profesional de la salud.
¿Cómo se diagnostica?
El ultrasonido es considerado el estándar de oro para el diagnóstico de la TVP. Permite evaluar las venas en tiempo real, analizar el flujo sanguíneo mediante Doppler y confirmar la presencia de un coágulo.
Es un estudio accesible, relativamente indoloro, portátil y no utiliza radiación ionizante. Gracias al uso del ultrasonido, el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la TVP han mejorado de manera significativa.
La importancia de la prevención
La TVP es una de las causas más comunes de muerte hospitalaria prevenible. Se estima que hasta el 70% de los casos asociados a internaciones podrían evitarse.
Algunas medidas clave de prevención
Uso de dispositivos o medias de compresión, que ayudan a mejorar el retorno de la sangre al corazón
Movimiento y actividad física, especialmente después de una cirugía, ya que el movimiento de los músculos de las piernas favorece la circulación y evita que la sangre se estanque
Por este motivo, los equipos médicos promueven que los pacientes comiencen a moverse lo antes posible tras una intervención quirúrgica.
Concientización y rol del paciente
Marzo es el Mes de Concientización sobre la Trombosis Venosa Profunda, una oportunidad clave para hablar de prevención, detección temprana y educación. Conocer los factores de riesgo, cumplir con el uso de dispositivos de compresión cuando están indicados y consultar ante cualquier síntoma puede marcar la diferencia.
La información y la prevención siguen siendo las herramientas más poderosas para reducir el impacto de la TVP y salvar vidas.
Día Mundial de la Obesidad, cambiar la historia empieza hoy.
La obesidad es uno de los grandes desafíos de salud de nuestro tiempo. Entenderla, hablar de ella sin estigmas y conocer las opciones disponibles puede marcar un antes y un después, tanto a nivel individual como colectivo.
8 mil millones de razones para actuar
El Día Mundial de la Obesidad nos invita a reflexionar sobre una realidad que atraviesa a personas, familias y sistemas de salud en todo el mundo. Hoy, más de 1.000 millones de personas viven con obesidad, y las proyecciones indican que para 2035 más de la mitad de la población mundial podría vivir con sobrepeso u obesidad.
No se trata solo de números. La obesidad también afecta a niños y adolescentes: se estima que 543 millones de jóvenes vivirán con sobrepeso u obesidad en 2025. Además, esta condición está asociada a 1,7 millones de muertes prematuras al año por enfermedades no transmisibles como diabetes, enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
El impacto no es únicamente en la salud. Para 2030, el costo económico global del sobrepeso y la obesidad podría alcanzar los 3,23 billones de dólares, afectando a sociedades enteras.
Entender la obesidad para poder cambiarla
La obesidad no ocurre de forma aislada. Factores como la pobreza, el estigma, el acceso desigual a la educación y a la atención médica, la disponibilidad limitada de alimentos saludables y entornos que no promueven hábitos sanos influyen a lo largo de toda la vida.
Por eso, el enfoque no puede ser la culpa ni la estigmatización. Cambiar la historia de la obesidad implica comprenderla, priorizar la prevención desde edades tempranas, poner en el centro la experiencia de las personas y garantizar un acceso equitativo a las opciones de cuidado.
Cuando se necesita un enfoque diferente
Para muchas personas, bajar de peso no es simplemente una cuestión de voluntad. Existen ciclos de pérdida y recuperación de peso que pueden resultar frustrantes y difíciles de sostener en el tiempo.
En ese contexto, Endura Weight Loss Solutions propone un enfoque diferente. Se trata de un conjunto de procedimientos mínimamente invasivos, realizados a través de la boca, diseñados para acompañar cambios de estilo de vida saludables y lograr resultados significativos con mínimo tiempo de recuperación.
Entre las opciones disponibles se encuentran:
Endoscopic Sleeve Gastroplasty (ESG), que reduce la capacidad del estómago entre un 70% y un 80%, ayudando a limitar la ingesta de alimentos y a sentirse lleno más rápido.
TORe, una alternativa pensada para ayudar a mantener la pérdida de peso a largo plazo, corrigiendo cambios anatómicos que pueden contribuir a la recuperación de peso después de una cirugía de bypass gástrico.
Orbera™ Intragastric Balloon, un balón que se coloca temporalmente en el estómago para generar sensación de saciedad y favorecer una menor ingesta calórica.
Cambiar la historia, juntos
El Día Mundial de la Obesidad es un llamado a la acción para todos. Informarse, hablar del tema con empatía y conocer las distintas opciones disponibles es parte del camino para construir un futuro más saludable.
Cambiar la historia de la obesidad es posible. Y empieza por entender que cada persona necesita un acompañamiento acorde a su propia historia y a sus propios objetivos.
En el Mes Nacional del Riñón, hablemos de la importancia de la prevención.
No es un caso aislado, las piedras en el riñón afectan a millones de personas. Saber cómo se originan, qué síntomas generan y qué tratamientos existen ayuda a proteger la salud renal a tiempo.
Las piedras en el riñón son una condición frecuente y, una vez que aparecen, el riesgo no termina ahí. Después de haber tenido una, existe un 50% de probabilidad de desarrollar otra en los siguientes cinco años. Además, las piedras aumentan el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica, lo que vuelve fundamental hablar de prevención como parte del cuidado de la salud.
No todas las piedras son iguales
Cada piedra en el riñón es distinta. Algunas pueden ser tan pequeñas como un grano de arena, mientras que otras alcanzan el tamaño de una perla o incluso varios centímetros. También varían en su forma y en su comportamiento: algunas permanecen en el riñón y otras avanzan por el tracto urinario.
El tamaño, la composición y la ubicación de la piedra son factores clave que el médico tiene en cuenta al definir el tratamiento más adecuado.
Cómo se forman
Las piedras se originan a partir de productos de desecho que el riñón filtra hacia la orina. En general, estas sustancias se eliminan sin dificultad. Pero cuando se concentran demasiado, pueden formar cristales sólidos que aumentan de tamaño con el tiempo.
Entre las sustancias involucradas se encuentran el calcio, oxalato, urato, cistina, xantina y fosfato. Cuando no hay suficiente líquido para eliminarlas, la piedra puede formarse.
Tipos y ubicación: por qué importa
Existen distintos tipos de piedras, como las de calcio, ácido úrico, estruvita y cistina. Además, la ubicación es determinante: las piedras pequeñas pueden pasar sin causar demasiado dolor, pero las más grandes pueden quedar atrapadas en el riñón, el uréter o el tracto urinario, bloqueando el flujo de orina y generando dolor intenso.
Prevenir: la parte clave del tratamiento
La prevención es una parte fundamental del cuidado después de una piedra en el riñón. Beber abundante líquido es la principal medida para reducir el riesgo de que se formen nuevas piedras. El médico puede recomendar consumir entre dos y tres litros de agua por día, distribuidos de manera pareja, observando que la orina sea clara.
En climas calurosos o en personas que realizan mucha actividad física, puede ser necesario aumentar la ingesta para compensar la pérdida de líquidos.
Otras medidas que el médico puede sugerir incluyen:
Adaptar la dieta para incorporar más vegetales, fibras y frutas, limitando proteínas animales y reduciendo el consumo de sodio
Mantener un peso saludable
Realizar actividad física dos o tres veces por semana y evitar el estrés
Tomar medicación preventiva, si el médico lo considera necesario
Alternativas para el tratamiento
Muchas piedras en el riñón pueden atravesar el sistema urinario de forma natural, mientras que otras responden bien al tratamiento médico. Sin embargo, en algunos casos es necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos para fragmentarlas y retirarlas.
Es fundamental conversar con el médico para definir el plan más adecuado para cada caso.
Entre las alternativas de tratamiento se encuentran:
Eliminación natural de la piedra, cuando esta puede pasar por el sistema urinario sin intervención
Terapia médica expulsiva (MET)
Litotricia por ondas de choque (SWL), que permite fragmentar la piedra
Ureteroscopía (URS)
Nefrolitotomía percutánea (PCNL)
Cada una de estas opciones se evalúa según las características específicas de la piedra y la situación del paciente.
Entender la piedra para evitar que vuelva
Para prevenir futuras piedras, es importante conocer qué causó la anterior. Por eso, el médico puede pedir que se recoja la piedra cuando se elimina o enviarla a análisis si fue retirada quirúrgicamente. También puede solicitar una recolección de orina durante 24 horas para medir el volumen y los niveles minerales, ya que producir poca orina o presentar alteraciones metabólicas puede aumentar el riesgo de recurrencia.
Celebrando a quienes cuidan de todos: ¡Feliz Día Nacional del Médico!
Cada 30 de marzo tenemos la oportunidad de detenernos un momento y agradecer a los médicos por su dedicación, esfuerzo y compromiso con nuestra salud. Es momento de decirles gracias de corazón.
El 30 de marzo no es un día cualquiera: es el Día Nacional del Médico, una fecha para reconocer y celebrar a quienes se dedican día a día a cuidar nuestra salud y bienestar. Detrás de cada diagnóstico, tratamiento y consejo médico, hay horas de estudio, entrenamiento y una vocación inquebrantable de ayudar al prójimo.
Desde sus inicios en 1933, gracias a la iniciativa del Dr. Charles B. Almond en Georgia, esta celebración ha crecido y se ha consolidado como un momento especial para honrar a los médicos en todo Estados Unidos. Hoy, instituciones de salud y pacientes por igual se suman a esta tradición, mostrando gratitud por su trabajo constante.
Pero ser médico va mucho más allá de atender consultas. Estos profesionales contribuyen a la investigación, la innovación y la mejora continua de la medicina, asegurando que la salud de las comunidades siga avanzando. En cada gesto de cuidado, en cada emergencia atendida y en cada sonrisa recuperada, los médicos dejan su huella.
Por eso, en este Día Nacional del Médico, queremos decir: gracias. Gracias por estar allí cuando más se les necesita, por su paciencia, por su dedicación y por hacer del mundo un lugar más sano y seguro. Hoy celebramos su esfuerzo y compromiso, y les enviamos un cálido reconocimiento lleno de admiración y respeto.