Día Mundial de la Trombosis: conocer el riesgo puede salvar vidas.
El 13 de octubre se celebra el Día Mundial de la Trombosis, una iniciativa creada por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH) para generar conciencia sobre los coágulos de sangre, sus factores de riesgo, sus síntomas y la importancia de la prevención.
La trombosis es una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. De acuerdo con la campaña, una de cada cuatro personas muere por enfermedades relacionadas con los coágulos de sangre.
Además, la trombosis está detrás de tres de las principales causas cardiovasculares de muerte: el infarto, el accidente cerebrovascular y el tromboembolismo venoso.
Sin embargo, el conocimiento sobre sus riesgos y señales sigue siendo bajo. Por eso, el Día Mundial de la Trombosis busca acercar información tanto a la población como a los profesionales de la salud y promover conversaciones que permitan reconocer los riesgos y actuar antes.
Una campaña que pone el foco en las mujeres
En 2026, la campaña presta especial atención a la salud de las mujeres y a cómo el riesgo de sufrir un coágulo puede cambiar a lo largo de las distintas etapas de la vida: desde la adolescencia y la salud reproductiva hasta el embarazo, el posparto y la menopausia.
Pero los coágulos pueden afectar a cualquier persona. El riesgo puede aumentar en determinadas situaciones, como:
Después de una cirugía
Durante períodos prolongados de inmovilidad
En el embarazo
Ante algunas enfermedades
Por determinados medicamentos
También es importante conocer las señales. Una trombosis venosa profunda puede provocar:
Hinchazón, dolor o sensibilidad
Calor o enrojecimiento en una extremidad.
Una embolia pulmonar puede manifestarse con:
Dificultad repentina para respirar
Dolor en el pecho
Latidos acelerados
Tos
Reconocer estos signos y buscar atención médica cuando pueden indicar un coágulo grave puede marcar una diferencia.
El Día Mundial de la Trombosis propone justamente eso: conocer los riesgos, reconocer las señales y tomar medidas para proteger la salud. Una campaña que, más que durar un solo día, busca mantener esta conversación durante todo el año.
Tu columna también necesita atención.
El dolor lumbar es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. En 2020 afectaba a unos 619 millones de personas y se estima que esa cifra podría alcanzar los 843 millones en 2050, impulsada principalmente por el crecimiento y el envejecimiento de la población.
En este contexto, el Día Mundial de la Columna Vertebral busca poner en primer plano la salud de la columna y la importancia de prevenir y manejar sus problemas.
Cada 16 de octubre, la iniciativa reúne a profesionales de la salud, especialistas en ejercicio y rehabilitación, organizaciones de salud pública, gobiernos y comunidades de todo el mundo.
El mensaje es sencillo: cuidar la columna no tiene que ver únicamente con tratar el dolor cuando aparece. También implica incorporar hábitos que favorezcan su salud a lo largo de la vida.
Pequeños hábitos, todos los días
Mantener una buena postura
Mantenerse físicamente activo
Contar con espacios de trabajo ergonómicos, entre otros
Estas son algunas de las recomendaciones que promueve World Spine Day.
El movimiento también tiene un papel importante. La actividad física regular ayuda a mantener fuertes los músculos y la columna, y puede contribuir al bienestar general. Para los adultos, la Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular dos veces por semana.
Cuidar la columna también es una tarea que empieza desde temprano. En niños y adolescentes, mantenerse activos ayuda a desarrollar huesos y músculos fuertes y a incorporar hábitos saludables que pueden acompañarlos durante toda la vida.
La propuesta del Día Mundial de la Columna Vertebral es, en definitiva, poner la salud de la espalda en agenda y recordar que pequeños cambios en nuestra rutina pueden formar parte de una estrategia de cuidado a largo plazo.
Cuando cada minuto cuenta. Día Mundial del ACV.
Un ACV o Accidente Cerebrovascular puede ocurrirle a cualquier persona y a cualquier edad. De hecho, la World Stroke Organization señala que 1 de cada 4 personas tendrá un ACV a lo largo de su vida.
Por eso, la campaña de este año invita a aprender a reconocer sus síntomas y a actuar cuanto antes.
El lema de 2026 es “Every M1nute Counts” y el llamado es claro: #ActFAST.
El tiempo importa y buscar atención de emergencia apenas aparecen los síntomas puede salvar vidas y favorecer las posibilidades de una recuperación completa.
¿Cómo reconocer un ACV?
Una de las herramientas de la campaña es B.E. F.A.S.T., una forma sencilla de recordar algunas de sus señales de alerta:
B - Balance / Equilibrio
¿Hay una pérdida repentina del equilibrio o de la coordinación? ¿Dificultad para caminar o mareos?
E - Eyes / Visión
¿Aparecieron cambios repentinos en la visión, visión borrosa, doble o pérdida de visión en uno o ambos ojos?
F - Face / Rostro
¿Un lado de la cara está caído o adormecido? Pídele a la persona que sonría y observa si la sonrisa es desigual.
A - Arm / Brazo
¿Un brazo está débil o adormecido? Pídele que levante ambos brazos y fijate si uno de ellos se desplaza hacia abajo.
S - Speech / Habla
¿El habla es confusa, arrastrada o difícil de entender? Pídele que repita una frase sencilla.
T - Time / Tiempo
Si aparece alguno de estos síntomas, es momento de pedir ayuda de emergencia inmediatamente.
La propuesta del Día Mundial del ACV es simple: conocer las señales, compartirlas y estar preparados para actuar. Porque frente a un ACV, cada minuto cuenta.
Cuidar la salud incluso antes de que aparezca un problema.
Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, muchas veces pensamos en acudir al médico cuando aparece un dolor, un síntoma o una enfermedad. Pero la atención sanitaria también tiene una parte importante que ocurre antes: prevenir, detectar a tiempo y acompañar a las personas a lo largo de su vida.
La Organización Mundial de la Salud define la atención primaria como un enfoque que busca garantizar el mayor nivel posible de salud y bienestar, desde la promoción de la salud y la prevención de enfermedades hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos, lo más cerca posible del entorno cotidiano de las personas.
Prevenir también es cuidar
La prevención es una parte fundamental de la atención primaria. No se trata únicamente de evitar que aparezca una enfermedad, sino también de favorecer su detección precoz y reducir sus posibles consecuencias.
Por eso, la medicina preventiva incluye acciones como la vacunación, los controles de tensión, los exámenes preventivos y distintos programas de detección temprana. También contempla la promoción de hábitos saludables y la educación sanitaria.
La prevención primaria busca evitar la aparición de una enfermedad, la secundaria se centra en detectarla de forma temprana y reducir su duración o gravedad; y la terciaria busca minimizar los daños cuando una enfermedad ya se ha manifestado y favorecer la recuperación.
Una atención que acompaña
La atención primaria no se ocupa únicamente de un problema puntual. Su enfoque es integral y contempla las necesidades de salud a lo largo de la vida. También se caracteriza por la continuidad y la coordinación: permite realizar un seguimiento en el tiempo y, cuando es necesario, orientar al paciente hacia otros profesionales, pruebas diagnósticas, especialistas o servicios de rehabilitación.
Además, la OMS destaca que la atención primaria tiene en cuenta aspectos que van más allá de la atención médica, como los factores sociales, la educación, los sistemas alimentarios y el entorno.
Cuidar la salud, entonces, no empieza cuando aparece una enfermedad. También está en las revisiones, las vacunas, la prevención, la detección temprana y ese primer contacto con un profesional que puede ayudarnos a saber qué necesitamos y cuándo.
Conocer, prevenir y detectar: por qué la salud mamaria importa.
Hablar de cáncer de mama no debería ser motivo de miedo, sino una oportunidad para poner la prevención en primer plano. La concientización sobre la salud mamaria busca justamente eso: que las mujeres conozcan sus mamas, puedan reconocer posibles cambios y sepan cuándo es importante consultar con un profesional de la salud.
El diagnóstico temprano es fundamental porque, cuando el cáncer de mama se detecta en sus primeras etapas, el tratamiento suele ser más sencillo y las posibilidades de recuperación son mayores. En cambio, cuando la enfermedad se diagnostica en fases avanzadas, puede requerir tratamientos más intensivos y existe un mayor riesgo de que se haya extendido a otros órganos.
Conocer nuestro propio cuerpo
Uno de los puntos centrales de la concientización sobre la salud mamaria es conocer qué es normal para cada una. La mayoría de los tumores de mama son descubiertos por las propias mujeres, aunque esto no significa necesariamente realizar una autoexploración formal.
Algunos cambios que conviene consultar son la aparición de una masa o un engrosamiento, alteraciones en la piel o en los pezones, o cualquier modificación que persista o empeore con el tiempo.
La autoexploración puede formar parte de la educación sobre salud mamaria, pero no se recomienda como único método para detectar precozmente el cáncer de mama. Por eso, ante cualquier cambio o preocupación, es importante realizar una evaluación médica.
¿Por qué son importantes las mamografías?
La mamografía es una de las principales herramientas utilizadas para el cribado del cáncer de mama en mujeres sin síntomas. Se trata de una radiografía de las mamas que permite detectar lesiones que todavía pueden no ser palpables.
Las recomendaciones sobre cuándo comenzar y con qué frecuencia realizar las mamografías pueden variar según el país, la edad y las características de cada mujer. Por eso, es importante seguir las recomendaciones del sistema sanitario y consultar de manera individual cuando corresponda.
Una consulta a tiempo puede marcar la diferencia
La concientización también busca derribar miedos, mitos y falsas ideas alrededor del cáncer de mama y de sus pruebas de detección. Las campañas de información pueden ayudar a que más mujeres consulten ante un cambio o participen en los programas de cribado.
Cuidar la salud mamaria no significa vivir pendientes de encontrar algo. Significa conocer nuestro cuerpo, no ignorar los cambios, mantener los controles recomendados y aprovechar las herramientas de detección disponibles. Porque cuando se trata de salud, consultar a tiempo también es una forma de cuidarnos.